LOS AMORES DE LA GATA COQUETA
LOS AMORES DE LA GATA COQUETA

Los amigos son ángeles que sujetan tus alas, cuando estas no pueden recordar como volar. Anonimo



Una semilla germinada con amor, será mañana una hermosa flor...

domingo, 27 de marzo de 2011

Sueños de semilla


En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.

...Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.

Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.

Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora.

Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos... Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer,... una sabiduría interior las acompaña... porque cada semilla sabe... cómo llegar a ser árbol...

Jorge Bucay

Regalo de una muy buena amiga Argentina amante de la poesía en un alto grado.

¡¡Gracias Susana por regalar siempre sueños sin importar el tamaño...!!

Te quiero y admira por saber ser y estar...

María del Carmen

domingo, 20 de marzo de 2011

Algo se movió en mi vida


AQUÍ Y AHORA

Aquí y ahora,

¿Callarlo para qué, Señora?

Los años me han enseñado

que duele más un amor callado,

que no hay que reprimir el sentimiento

que grita y quema por dentro…

Que desde que vi su fotografía

algo se movió en mi vida,

que su cabellera

veo cual cascada de seda

y en el brillo de sus ojos

un sin fin de misterios hermosos

y no me tome por atrevido

pero sus senos,

son los más bellos que he visto…

Su nombre se asoma con la aurora

Y crece a cada hora,

mi alma se desnuda ante la suya

y perdón le pide por decir esta locura

pero he de ser sincero

y callarlo ya no puedo,

aquí y ahora

¡Por usted me muero!

Raúl Felipe

domingo, 13 de marzo de 2011

Un efímero cielo...


Pequeña serenata nocturna

Escribeme en silencio
con tu lengua
en cada uno de mis senos
un cuento infinito.

Que mi piel sea el libro
en el cual tu redactes tú historia.

Que mi vientre destile la tinta
con la cual tus dedos transcriban
mil y un versos en mis piernas.

Y me sellen tus labios
poesías en mi cuerpo...

Léeme...
léeme...
léeme...

Lee en mis pupilas
las noches en la
que tu cuerpo camina dentro de mí
y a tu paso dejas perlas nocturnas.

Que mis labios musiten
poemas de amor a tus oídos
arrullos que sosieguen
tu ansiedad.

Escríbeme entre mi piel y mi alma...

Tu nombre

Que yo, en una pequeña estrella
que llevo
te regalare un efímero cielo...

Efímero cielo...

Autora Gice Silva

Ed. (Beatriz pereira)

sábado, 5 de marzo de 2011

Amante medrosa y sin mañana


La carta que nunca envié...

No sé dónde estás...
y esta carta la escribo,
no por ti, no por lo que eres
Tal vez... por el pasado...
tal vez, por las cálidas y sosegadas horas
que tu locura o capricho
me hayan regalado...
Y si digo locura... no pienso en tu cabeza
frágil, transmutable y voluptuosa,
sólo pienso en los instantes
en que de infernal pasión
parecía tu corazón entregarse,
como deshojando uno a uno,
los pétalos de una rosa.

O tal vez escribo para mí...
escribo para mi corazón,
escribo para mi alma...
o escribo para mis sentimientos
que alguna compensación han de tener
por haberlos feriado a cambio
de vanidad y sufrimiento.

¿Qué quieres que te diga?
¿Que te quise como mujer,
como un fantasma o como mi amante?
Como mujer Dios te premió
con todos los encantos terrenales;
como fantasma, vagas por la vida,
y tu vida vaga como un fantasma...
y como amante medrosa y sin mañana.
¡Qué dolor decirlo,
pero mi alma fue, para ti, demasiado grande!

¿Sabes lo que es el alma?
¿Sabes dónde se aprende a
vibrar, a gozar y a sufrir
con el dolor, la alegría y la esperanza?
¿No lo sabes? Pero ¿acaso crees que existen
pasajes o tratados donde te enseñen
a amar como hasta ahora nunca has amado?
¿Crees que conociendo a Sócrates, Platón o Aristóteles
tu alma se te ensanche y pueda cimbrar
como la mía te lo ha mostrado?
Yo te digo que no.

Cosas como éstas, sólo se aprenden en las entrañas
de la madre que nos concibió
y mi madre me dió una esencia
tan desaforada que para amarte
¡Mucha alma me sobró!

Perdóname por esta carta,
aunque sé que nunca la enviaré.

Primero porque no sé... dónde estás
y segundo, porque después de amarte tanto,
el alma que te escribe no te quiere ofender.

Anónimo