LOS AMORES DE LA GATA COQUETA
LOS AMORES DE LA GATA COQUETA

Los amigos son ángeles que sujetan tus alas, cuando estas no pueden recordar como volar. Anonimo



Una semilla germinada con amor, será mañana una hermosa flor...

sábado, 25 de mayo de 2013

Un amor imposible tiene derecho a pensar...





Un amor imposible tiene derechos

Un amor imposible tiene derecho al dolor
a gustar del tiempo libre y absurdo
derecho a la soledad que comunica sueños
eructando rosas por los senderos.

Tiene derecho al misterio
que lo vuelve resplandeciente
a beber estrellas verdes
en las anochecidas vertientes.

Tiene derecho a entregarse, desafiarse
irradiarse y transformarse
en luciérnagas rojas y azules
que viajen en los follajes cristalinos
de los versos escritos en sus suspiros.

Tiene derecho a pensar
que son lirios la espuma del mar
y en las rocas perfumadas anclar
que son lentejuelas las lágrimas
para pintar almohadas cada mañana.

Tiene derecho a morir
y en cada paisaje sin premura
 disfrazado de poesía volver a vivir.

Autor;
Pepita Fernández

domingo, 12 de mayo de 2013

El amor es perenne como la hierba



Desiderata
Poema anonimo del siglo XIII

Anda plácidamnete entre el ruido y la prisa,
y recuerda qué paz puede haber en el silencio.
Vive en buenos términos con todas las personas
todo lo que puedas sin rendirte.
Di tu verdad tranquila y claramente;
escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,
sin vejaciones al espíritu.
Si te comparas con otros,
puedes volverte vanidoso y amargo,
porque siempre habrá personas más grandes
y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, asi como de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde;
es una verdadera posición en los cambiantes fortunas del tiempo.
Usa la precaución en tus negocios
porque el mundo está lleno de trampas.
Pero no por eso te nieges a la virtud que pueda existir;
mucha gente lucha por altos ideales;
en todas partes la vida está llena de heroismo.

Sé tú mismo.
Especialmente no finjas afectos.
Tampoco seas cinico respecto al amor;
porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es perenne como la hierba.

Recoge mansamente el consejo de los años,
renunciando graciosamente a las cosas de la juventud.
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina.
Pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Junto con una sana disciplina,
sé amable contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo,
no menos que los árboles y las estrellas
tú tienes derecho a estar aquí.
Y te resulte evidente o no,
sin duda el universo se desenvuelve como debe.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios,
de cualquier modo que lo concibas,
y cualquiera que sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén en la ruidosa confusión, paz con tu alma.

Con todas sus farsas, y sueños rotos,
este sigue siendo un mundo hermoso.
Ten cuidado.
Esfuerzate en ser feliz.

Voz de Omar Cerasoulo

domingo, 5 de mayo de 2013

Serás el crepúsculo a la orilla del mar


Carta a Usted

Señora, según dicen tiene usted otro amante,
lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa
se resigne a ser viuda sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas, sus goces y su lecho;
pero el amor, señora, cuando llega el olvido,
también tiene el derecho de un final distinguido.

Perdón... si es que la hiere mi reproche... Perdón;
aunque sé que la herida no es en el corazón.
Y para perdonarme... piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, en lo que usted ha hecho.

Pues sepa que una dama con la espalda desnuda,
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda;
pero no, como tantas, de un difunto señor,
sino para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor, recuerde, fue un amor diferente,
al menos al principio; ya no, naturalmente.

Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.
Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o es algo que no importa.

O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño... y usted una aventura.
Sí, usted juró cien veces ser para siempre mía,
yo besaba sus labios, pero no lo creía.

Usted sabe, y perdóneme, que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.
Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.

Y como usted señora ya aprendió a ser infiel,
a mí, así, de repente, me da pena por él.

Sí, es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta,
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta.
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.

Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo, señora..., yo, con sed o sin sed,
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas,
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí,
sino por los amores que terminan así.

Pero vea, señora,... qué diferencia había
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos,
usted besando a otro..., yo escribiendo estos versos.

Angel Buesa